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07.08.18

¿Qué hacemos con los vehículos?

En el marco del debate del nuevo Código Urbanístico de Buenos Aires, el Consejo Profesional de Ingeniería Civil cuestiona la estrategia de desalentar las cocheras en edificios y plazas, mientras no se resuelva el desarrollo de la infraestructura urbana para el transporte público.

La recurrente problemática de los automóviles en la dinámica urbana de Buenos Aires encuentra hoy un nuevo capítulo, en ocasión del debate por el Código Urbanístico. Llama la atención que en la última versión del Código Urbanístico enviada a la Legislatura porteña, se está desalentando a los empresarios desarrolladores a construir cocheras en los nuevos edificios, imponiendo un límite máximo por cantidad de unidades de departamentos, cuando siempre se estipuló un límite mínimo. Esta nueva restricción es solo para el Área Central, mientras que para el resto de la Ciudad se mantendría la regulación anterior respecto de los espacios guardacoches, aunque no está suficientemente clara la redacción del Proyecto de Ley cuando se refiere a este tema -en el Capítulo 3.13.1 de la versión 11-. Asimismo, en los nuevos espacios públicos que se están construyendo o remodelando en la Ciudad, como plazas y veredas, se tiende a una política de reducción sostenida de superficies para estacionamiento, sin un paralelo suficienteen el desarrollo del transporte público urbano.  

El Consejo Profesional de Ingeniería Civil -CPIC- alerta sobre la validez de estas estrategias de planificación urbana que se están desarrollando a partir del Nuevo Código Urbanístico del GCBA y del Plan de Obras de Espacios Públicos, en relación con los automóviles. Su presidente, el Ing. Roberto Policichio, explica: “El CPIC está de acuerdo con desalentar el tránsito vehicular en la ciudad, alineado con las políticas urbanísticas actuales, pero no con restringir la construcción de cocheras públicas o privadas. Para lograr sustituir el uso del auto, se debe generar una amplia red de infraestructura en óptimas condiciones, especialmente enfocada en el transporte público, para así sustituir el uso de vehículos particulares. Por un lado, disponemos de los subterráneos, pero se hace imprescindible la ampliación de la red hacia los barrios periféricos de la ciudad –lo que requiere inversiones que hoy no se disponen-. Asimismo, se debe reducir la frecuencia entre formaciones, para lograr un mayor caudal de pasajeros, que hoy buscan otras alternativas por el déficit de capacidad en los vagones. Por otro lado, se debe abordar la problemática de cómo desalentar la entrada de autos a la Ciudad, provenientes de la Provincia”. En este sentido, cabe reconocer que el Metrobus está siendo una solución, aunque sea parcial, a este problema, ya que muchos trabajadores han logrado reducir sustancialmente el tiempo invertido en viaje y evitan la necesidad de utilizar su desde su domicilio en auto, no ingresen a la Ciudad, sino que puedan estacionar y hacer un trasbordo hacia el transporte público”.

“También es una solución positiva El Paseo del Bajo, cuyo objetivo es conectar las autopistas Illia y Buenos Aires-La Plata, porque generará un gran alivio al tránsito, proponiendo no entrar a otras arterias de la Ciudad para atravesarla. Pero al mismo tiempo generará más problemas de estacionamiento, ya que de las 4760 cocheras que había en esa zona de Puerto Madero, la mayoría están emplazadas donde hoy está la obra de ese corredor vial y corren peligro de no volver a reemplazarse. Esto afecta el desarrollo de la actividad comercial de oficinas, de cerca de 40 restaurantes y locales que necesitaban de esa capacidad de estacionamiento para un desenvolvimiento normal. Lo mismo sucede con la llamada “Manzana 66”, una nueva plaza en construcción en Balvanera, ubicada en la manzana entre las avenidas Jujuy y Belgrano y las calles Catamarca y Moreno, anunciada por el GCBA como un “parque abierto”. Los vecinos ganaron un espacio verde, pero la Ciudad ha perdido la oportunidad de generar una manzana entera de estacionamiento subterráneo que hubiera permitido, por ejemplo, activar el alicaído polo comercial de venta de muebles de Av. Belgrano”.

El Ing. Roberto Policichio concluye: “Eliminando en forma creciente las playas de estacionamiento no vamos a solucionar el problema urbano del exceso de autos. Además, según estadísticas del Gobierno de la Ciudad, el parque automotor patentado en CABA ha tenido un crecimiento exponencial en los últimos cinco años y hoy es de más de un millón y medio de autos. ¿Qué hacemos con los vehículos que ya tenemos? Si bien hay una amplia coincidencia sobre la necesidad de una Ciudad de Buenos Aires con menos autos, se está comenzando por el final y no por el principio, que significa hacer crecer la infraestructura en relación al transporte público”.
 

 
 
 
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